Los
Ídolos
Bernabé Ferreyra
El primer gran ídolo de River Plate
En 1932 River Plate logró su primer Campeonato de AFA del
profesionalismo, marcando un total de 84 goles a favor, de los
cuales Bernabé Ferreyra aportó la increíble
suma de 44 tantos en 33 partidos, con un promedio, no menos espectacular,
de 1,33 goles por partido.
...hasta el
diario Crítica había ofrecido un premio para el
primer arquero que pudiese parar la racha goleadora de Bernabé...
Ferreyra, más conocido como La Fiera, había llegado
ese mismo año a River, proveniente de Tigre, por la suma
récord de 35 mil pesos, por lo que el Club Atlético
River Plate confirmó su fama de Millonario, ya que un año
antes había desembolsado 10 mil pesos por Carlos Peucelle.
Bernabé Ferreyra fue un revolucionario de nuestro fútbol
y sus cañonazos causaron una conmoción impresionante.
Por ese entonces,
River estaba situado en Palermo, más precisamente en las
avenidas Alvear y Tagle, y el arraigo popular que provocó
Bernabé en la década del 30 fue muy notorio.
La gente quedaba
asombrada ante cada remate de aquel centroforward, fusilamientos
que casi siempre tenían destino de red, que perforaban
la resistencia de los arqueros rivales y que provocaban el delirio
del público riverplatense.
Sus rivales
lo manoteaban, lo agarraban de la camiseta, intentaban tacklearlo
(como en el rugby), pero La Fiera siempre se las ingeniaba para
sacar sus violentos remates, tan decisivos como contundentes.
Pateaba desde afuera del área y la embocaba, pateaba desde
cerca y era mortal para los contrarios, remataba con violencia
o con suavidad, acomodándola al lado de un palo, pero usualmente,
hacia dentro del arco.
Se cansó
de hacer goles con la banda roja en el pecho y fue el goleador
máximo de aquel torneo del 32, marcando durante las primeras
doce fechas consecutivamente, y hasta el diario Crítica
había ofrecido un premio para el primer arquero que pudiese
parar la racha goleadora de Bernabé.
Nació
el 12 de febrero de 1909 en Rufino, provincia de Santa Fe, por
eso también era conocido como el Mortero de Rufino. Más
tarde, se juntaría con otros monstruos como José
Manuel Moreno y Adolfo Pedernera para obtener dos títulos
más, los de 1936 y 1937. Debutó frente a Chacarita
Juniors el 13 de marzo de 1932 (marcó en dos ocasiones)
y su último encuentro fue el 11 de mayo de 1939 frente
a Newell´s Old Boys.
Ferreyra fue
el primer gran ídolo que se calzó la banda sangre
en el pecho, un revolucionario y el pionero de todos los magníficos
goleadores que pasaron por esta gloriosa institución. Falleció
el 22 de mayo de 1972 y dejó su sello en el aire, por haber
marcado más goles que partidos jugados. Todo un récord,
toda una Fiera.
Partidos en
River: 185
Goles: 187
Títulos: 3
Último partido: 11 de mayo de 1939 (2-2 vs. Newell´s)
Adolfo Pedernera
El cerebro de la máquina
La Máquina, el mejor equipo de todos los tiempos del fútbol
criollo, nació el 21 de septiembre de 1941, en Avellaneda,
cuando River, que terminaría coronándose campeón,
venció a Independiente por 4 a 0, con tres goles de su
centroforward Adolfo Pedernera.
Ya desde niño
vislumbraba por su técnica de juego, tan prodigiosa como
efectiva, Adolfo era un maestro dentro de la cancha y se movía
por todo el frente de ataque.
Además, tenía a su lado figuras de la talla de Moreno,
Labruna y Loustau, entre otras.
River comenzó a aparecer como un gran equipo a mediados
de 1941 cuando Adolfo Pedernera fue colocado como centrodelantero
por el técnico Renato Cesarini, por un expreso pedido de
Carlos Peucelle, un visionario del fútbol.
Pedernera
jugaba como wing izquierdo pero su inteligencia a la hora de dar
el toque preciso, en cortada, la manera de manejar los tiempos
del partido, fueron determinantes para mudarse hacia la zona central
del ataque.
Pedernera
fue el director de orquesta de aquella obra maestra del fútbol,
era el estratega, el tipo que pensaba las jugadas, el que las
armaba, aunque, también las definía en reiteradas
ocasiones. Como en 1942, año en que La Máquina llega
al cenit, en el cual marca 23 goles en 24 partidos y finaliza
como goleador del conjunto Millonario. Y se da el lujo de anotar
dos tantos en la penúltima fecha ante Boca, en La Bombonera,
después de estar debajo en el tanteador por 2-0 y con un
hombre de menos. Con aquel empate, River se consagró campeón
y dio la vuelta olímpica en la tierra de su acérrimo
rival.
Su último
laurel conseguido con la casaca de River fue el título
de 1945, ya que más tarde se despediría del club
para pasar por 140 mil pesos a Atlanta, y luego por Huracán
y Millonarios de Colombia. Aquel muchacho nacido en Avellaneda,
Buenos Aires, el 15 de noviembre de 1918, hizo su debut en River
Plate con tan sólo 16 años, el 28 de julio de 1935,
en un empate 1-1 frente a Ferro Carril Oeste.
Ya desde niño
vislumbraba por su técnica de juego, tan prodigiosa como
efectiva, Adolfo era un maestro dentro de la cancha y se movía
por todo el frente de ataque. Además, tenía a su
lado figuras de la talla de Moreno, Labruna y Loustau, entre otras.
A Boca Juniors
le marcó cinco goles en dieciocho encuentros y estuvo presente
en varias de las goleadas frente al rival de siempre como las
del 5-3 en 1939 (un gol) y 5-1 de 1941 (anotó el último).
Fuera de las
canchas, Adolfo fundó el sindicato de Futbolistas Argentinos
Agremiados (F.A.A.) y encabezó la huelga histórica
del 48. Fue director técnico y pasó la última
parte de su vida ligado al club de sus amores como director general
del fútbol amateur, para demostrarle a los más chicos
todo su conocimiento futbolístico, en torno al juego.
Maestro dentro
y fuera de la cancha, llevaba las condiciones puras que forman
parte de la historia de River, porque Adolfo es una parte grande
de nuestra historia y por eso, no sólo el pueblo millonario,
sino el fútbol argentino se vistió de luto el día
de su partida, el 12 de mayo de 1995, dándole la despedida
a uno de los más grandes ilustres de nuestro fútbol.
Toda historia
tiene una mejor parte y toda parte tiene un excelente rasgo de
distinción: ellos fueron La Maquina y su cerebro, don Adolfo
Pedernera, maestro inolvidable.
Partidos en
River: 287
Goles: 131
Títulos: 5
Último partido: 17 de noviembre de 1946 (2-2 vs. Huracán)
Angel Labruna
Ganador siempre
Polémico
adentro y afuera de la cancha, goleador desde el principio al
fin.
Ganador
desde siempre como jugador y como técnico.
Nadie
pudo permanecer indiferente ante su figura, amado por los hinchas
de River, odiado por los enemigos.
" Mi
papá no quería que jugase a la pelota, pretendía
enseñarme su oficio pero el potrero me tiraba demasiado.
Al final papá se convenció y terminó siendo
el delegado del cuadrito que teníamos: El Barrio Parque
Fúbal Club. Casi todos los integrantes de ese equipo terminamos
en la Sexta División de River."
Hijo del italiano de Avellino, Don Angel, el relojero de Barrio
Parque
Nacido el 28 de setiembre de 1918 en Las Heras y Bustamante, muy
cerca de la cancha de Alvear y Tagle.
Era hincha
de River a muerte, tenía una foto autografiada de Bernabé
Ferreyra en la vidriera del negocio de su padre.
En 1934 integraba simultáneamente el conjunto de básquet
(cadetes) y la cuarta división. En la cuarta especial cobró
su primer dinero: 25 pesos por partido.
Tuvo que elegir deporte y el dijo que si le conseguían
empleo elegía el basquet. Menos mal que no se lo consiguieron.
Su ascenso
fué vertiginoso y debutó en Primera el 18 de junio
de 1939 en La Plata frente a Estudiantes. River perdió
1 a 0. Volvió momentáneamente a la tercera hasta
el 15 de octubre, cuando reapareció en primera contra Atlanta
y ya no salió más. A los 40 minutos del segundo
tiempo gritó el primero de los 292 goles que marcó
con la banda roja.
Los primeros
tramos de la década del 40 sirvieron de marco para el alumbramiento
de la Máquina que logró 3 campeonatos (41/42/45)
dos subcampeonatos (43/44) y un tercer puesto: 1946
Dentro de la afinada orquesta que componían entre otros
Moreno, Pedernera, Muñoz y Loustau, Ángel era el
ejecutor: de los 240 tantos convertidos en esa época, 115
los hizo Labruna.
Es el segundo goleador del fútbol argentino. Cuando entraba
al área y agachaba el lomo era gol.
Una mañana
de 1939 inauguró su serie contra Boca: el domingo 5 de
noviembre, Era el primer clásico que jugaba, estaba 1 a
1 a 15 del final y Labruna hizo el gol del triunfo.
El sentimiento
"anti boca" (al cual le hizo 15 goles en su carrera)
que siempre exhibió Ángel fue una bandera para todo
hincha de River. Siempre luchaba para amargarles la vida.
Su "odio" nació gracias a la influencia de un
amigo suyo Pistoletti que fué dejado de lado en Boca y
quien decía "todo lo que hago es para que algún
día puedas jugar en River y le hagas muchos goles a Boca"
y vaya si cumplió Don Angel.
En 1945 se
casó con Ana, la mujer que conocía desde los 17
años. Fué padre de dos hijos Angel Daniel (fallecido)
y Omar Raúl (actual miembro del cuerpo técnico),
a quienes tuvo la satisfacción de ver también con
la banda puesta.
Llegó
el desastre del Mundial de Suecia en 1958, la ida de River a los
41 años.
" Esa Navidad fué la más triste de mi vida,
lloré de amargura cuando recibí el telegrama del
club."
Tuvo un fugaz
paso por el Rangers de Talca (Chile), por Rampla Juniors de Montevideo
y el cierre fue en Platense en 1961 a los 43.
Probó
suerte en otros negocios (un hotel en Mar del Plata, una pizzería,
una gomería y una consecionaria) pero fracasó en
todos.
" Quise alejarme del fútbol y asíi me fué,
el fútbol es mi vida" Y se hizo director técnico.
Siempre jugó
a ganar en todos los equipos que dirigió: Platense, Defensores
de Belgrano, Talleres de Córdoba, Central y por supuesto
con River en 1975 tras los 17 años sin títulos.
4 títulos
de técnico, uno más en Central y once de jugador
en River. Un Ganador Nato.
El último equipo que drigió fue Argentinos.
Amaba las carreras de caballo y la timba y muchas veces se lo
veía en el hipodromo.
Amado y odiado faleció a los 65 años de edad.
Amadeo Carrizo
"Yo estoy convencido de algo, el arquero decide solo, no
necesita de terceros, en realidad yo iba a las charlas técnicas
por respeto."
Su nombre la ganó al apellido. Fue un precursor , el inventor
de un estilo el de arquero jugador. No le gustaba que el más
gordito o el más tontito fuera el que iba al arco. Quería
darle categoría al puesto.
"Busqué
cambiar la imagen que tenían los arqueros y creoque con
los años lo logré."
" Lloré
tres veces en mi vida y las tres fueron por River: cuando me vine
de Rufino solo en tren, cuando batí el record del arco
invicto y cuando el escribano Kent me llamó para decirme
que mi ciclo había terminado."
En Rufino, nació el 12 de junio de 1926, era de Independinete
pero se cambió rapidamente una vez que recibió el
calor de la masa millonaria.
Un dia jugó para Buenos Aires Pacífico, jugó
en el preliminar y le hicieron varios goles, volvió a los
vestuairos, que era un simple vagón de tren, con cara larga
pero le pidieron que no se cambie, que tenía que atajar
para la primera. El no entendia nada, jugó y ganaron. El
potencial centrodelantero había quedado definitivamente
archivado.
Una carta del ex atleta Héctor Berra, dirigida a Peucelle,
le brindó la posibilidad de probarse en River. Con 19 años
en 1945 Amadeo debutó contra el Rojo en Avellaneda, ganó
River 2 a 1. En el 47 le tocó el servicio militar.
En la cuarta
fecha de 1948 Amadeo reapareció en primera (1 a 1 con Lanús)
Una calurosa tarde de 1965 Norberto Menendez fue uno de los que
más cargó a Carrizo, pero se llevó la peor
parte, Carrizo reacionó en el túnel y le pegó
una trompada al Beto, quien había sido compañero
suyo en la década del 50.
La última
anécdota de Carrizo vs boca sucedió justamenente
en el último clásico que jugó Amadeo: Fue
en el Metro del 68, el domingo de la tragedia de la puerta 12.
Carrizo llevaba 5 partidos sin que le hagan goles y siempre lucía
una gorrita gris a manera de cábala. Rojitas cuando entro
se la robó y salió corriendo. Igualmente el partido
terminó 0 a 0.
En el tema
Selección a Amadeo no se le perdonan los 6 goles que le
hizo Checoslovaquia, pero la gran revancha fue en la Copa de las
Naciones del 64 en Brasil, Argentina venció sucesivamente
a Inglaterra, Brasil y a Portugal, logró la copa y Amadeo
fue la figura en los 3 encuentros.
El 14 de julio
de 1966 instituyó una nueva marca en el arco: 769 minutos
sin goles en contra.
Se consagró
campeón en 1952/53/55/56/57
Para Amadeo uno de los secretos del arco pasaba por conocer perfectamente
al rival.
"La clave era amagar, yo trataba de hacer entrar al ejecutor
en la variante que quería. Le regalaba un rincón,
lo invitaba a patear allí y cuando remataba a ese lugar
yo salía al mismo tiempo que la pelota de sus pies."
Atajo 18 penales.
Su brillante
ciclo en River se cerró en 1969 a los 42 años.
Detrás quedaron 21 años de titularidad indiscutida
y 520 partidos jugados.
Mostaza Merlo
Siempre en River
"
A fines de 1984, River me dejó libre. Fue una decisión
que me golpeó pero tomé con calma.
En el último partido estaba en el banco de suplentes, sabía
que era mi último partido con la gloriosa camiseta. El
aliento de la gente desde que bajé de la concentración
hasta que llegué al banco de suplentes, fue increíble,
se me cayeron las lágrimas... y ahí supe en realidad
que yo jamás me voy a terminar de ir de River."
Llegó a primera de la mano de Labruna, allá por
1969.
Con su cabello color mostaza, con su pierna fuerte, con su despliegue
incansable, con su personalidad ganadora. Llegó a primera
pero no fue suficiente. Porque rápidamente tuvo que comenzar
una lucha que se iba a prolongar durante años: el resguardo
del puesto que tanto le había conseguido conquistar.
Casi todos los años traían un jugador en su lugar
pero el se mantenía inalterable, pasaron Ramiro Pérez,
el Chamaco Rodriguez, Della Savia, Cierra, Carranza, Raimondo,
Russo, Pitarch, De Los Santos, Gallego.
"Tenia
11 años e integraba un equipo de La Paternal que había
formado Paranicke, un boxeador que fue sparring de Gatica. Estábamos
disputando un campeonato en el club Villa Mitre y me vio Palomino,
un hombre que levaba chicos a River. Me dijeron si quería
ir y acepté inmediatamente, jugaba de centrodelanatero,
habilidoso y todo."
Mi ídolo
era Sanfilippo, En la octava, a los 14 años, me agarró
Peucelle y me dijo "mire joven, usted tiene que ser mediocampista,
tiene muchas condiciones...". Aquellos consejos le sirvieron
de mucho.
" A los
13 años ya había aprendido a ganarme el peso, pedí
trabajo en un taller mecánico que estaba al lado de mi
casa en Paysandú y Añasco, me lo dieron y me acuerdo
que ganaba muy poco pero era un dinero que tenía un valor
bárbaro. Después fui cadete en una farmacia, luego
trabajé en una fábrica de mosaicos de la avenida
San Martín. Todo esto fue hasta 1968, cuando River me empezó
a pagar una beca. Mi viejo , después de jubilarse como
colectivero, se fue a trabajar de gerente a una fábrica
de sifones. Al poco tiempo, tuvo un infarto y entonces el único
ingreso en casa era el mío.
El debut en
Primera fue contra Esudiantes en 1969 (ganaron 1 a 0)
Siempre fui de meter la pierna mas fuerte y ademas gritón
con mi vozarrón pero nunca me senti caudillo.
1975 fue sensacional
inolvidable, único: Ganamos el Metropolitano y el Nacional.
Con la celeste y blanca jugué solo 3 partidos.
Mejor partido fue en la Libertadores de 1976 con Independiente
en Velez: fue el desempate para llegar a la final y lo ganamos
sobre la hora con un cabezazo de Pedro Gonzalez.
Mejor gol
a Estudiantes en el 73
Mayor alegría
haberme recuperado de una lesión de meniscos en 1979, porque
muchos pensaron en mi retiro.
Mayor tristeza
la final de la Libertadores perdida en 1976 con Cruzeiro.
" A fines
de 1984, River me dejó libre. Fue una decisión que
me golepó pero tome con calma. En el último partido
estaba en el banco de suplentes, sabía que era mi último
partido con la gloriosa camsieta. El aliento de la gente desde
que bajé de la concentración hasta que llegué
al banco de suplentes, fue increíble, se me cayeron las
lágrimas... y ahí supe en realidad que yo jamás
me voy a terminar de ir de River.
En el 89 volvi
como técnico formando una dupla con el Beto Alonso. Cuando
el oficialismo perdio las elecciones dejamos nuestro puesto por
lealtad al Titi Di Carlo ya que Davicce me ofreció quedarme.
Mostaza Merlo
un grande que SIEMPRE estuvo en River
Pinino Mas
El dueño del gol
Con tan solo
17 años (nació el 29 de octubre de 1946 en Villa
Ballester), debutó en primera el 26 de abril de 1964, por
la primera fecha del campeonato, en la cancha de Chacarita. River
ganó 1 a0 pero la gran atracción del partido fue
el chico petisito, morrudo, encarador e incontenible que llevaba
la número 11 y se llamaba Oscar Mas.
Pinino, como le decían en aquellas épocas (porque
siempre jugaba con unas bolitas chiquitas llamadas pininas), cumplió
velozmente con su ilusión: jugar en River, "es que
toda mi vida fui hincha de River. De chico lloraba si perdía.
Si un domingo por la tarde alguien quería encontrarme,
tenía que ir directamente adonde jugara River. Nunca tenía
un mango pero siempre me las ingeniaba para entrar a la cancha.
Era travieso y decidido: le hablaba a los controles y de tanto
versearlos, al final terminaban dejándome pasar. Así
fueron mis primeros contactos con River".
Su historia
de todos modos, pudo haber sido otra. Porque Juan Evaristo, un
exdelantero de la década del 30 lo llevó a Boca
después de verlo jugar en las inferiores de Juvenil Porteño.
Luis, su hermano, ya jugaba en Boca y esa circunstancia estuvo
a punto de torcerle el rumbo a Pinino. Perro en el partido de
prueba tiró un penal desviado a propósito: el quería
ponerse la de River. "Los sentimientos me tiraban mucho más.
Un día, en 1959, apareció Don Ernesto Duchini y
me presentó a Peucelle. Me probé en River un miércoles
de abril. Era una pulguita pero los gambeteaba a todos, no me
podían sacar la pelota y encima hice un gol. A las siete
estaba con el dirigente León Ricard, en la sede de la calle
Suipacha, firmando el contrato...". Claro que la firma le
trajo un montón de problemas en su casa. Evaristo era íntimo
amigo de su padre, casi un hermano , y se ofendió después
que Pinino rechazara la posibilidad de ir a Boca. Nunca más
los saludó.
La prolongada
campaña del Mono en River (382 partidos y 199 goles) le
dejó, obviamente, muchas alegrías (los campeonatos
ganados después de la larga racha sin títulos),
algunas tristezas (las dos finales perdidas por la Copa Libertadores
en el 66 y en el 76) " En el fútbol como en la vida,
se aprende todos los días. Yo podía pasarme horas
escuchando a Renato Cesarini, era una gran persona y un maestro
inigualable. El me hizo aprender a pegarle a la pelota con la
derecha, una pierna que solo usaba para pararme. Me pasé
tantas horas en el frontón, que al final le daba con un
fierro. Y Hasta hice varios goles de derecha, eso se lo debo al
Tano".
"Labruna
era una especie de símbolo, respetaba códigos de
vida muy particulares, era un amigo de fierro, de esos que siempre
se acercan a dar una mano a quien lo necesita". " Muchas
veces me preguntaron- y algunos lo siguen haciendo- si como profesional
hubiese jugado en Boca. Siempre dije que no. En uno de mis mejores
momentos en el 73 vino el Puma Armando y me dijo "Pinino,
usted pida lo que quiera y yo se lo doy...". Lo pensé
varios días y le respondí negativamente. Hoy, a
la distancia estoy seguro de que no me equivoque. Hubiese sido
una traición para la mitad del país que siempre
creyó a muerte en mi".
Siempre quiso
terminar su carrera en River pero no pudo ser. Paso por varios
clubes hasta que un día dio basta. UN domingo de octubre
de 1987 jugó su último partido como profesional.
Y lo hizo en un equipo llamado Boca de Coronel Suárez.
Parece mentira pero no fue el Boca que siempre lo quiso. Los principios
valen más que cualquier cosa.
" El
hincha siempre esperaba que hiciera algo diferente, que la embocara
desde un ángulo cerradísimo o desde cuarenta metros.
Yo me daba cuenta de esa ansiedad de la gente y por eso intentaba
todo lo que parecía imposible. Me gustaban las definiciones
difíciles y estaba convencido de que podía conseguirlas.
Todo pasaba por una cuestión de confianza, de seguridad,
de determinación".
Beto Alonso
La magia de la zurda
Cuando
le hizo el gol a Pepe Santoro de Independiente, tirandola por
un lado y yendola a buscar por el otro. Muchos dijeron que Alonso
era el Pele blanco. La frase sintetizaba a la perfección
lo que significaba ese jugador diferente, absolutamente diferente,
que se calzaba desde un año y pico antes la camiseta número
10 de River: la que había sido de Labruna, de Sívori
y de Ermindo Onega, La que fue de el al cabo durante un largo
e inolvidable tiempo.
Hincha de Racing desde chiquilín, su ídolo era el
Bocha Maschio, el Beto nació en Vicente López pero
vivió desde chico en Los Polvorines. Jugaba en un equipo
llamado El Textil.
Desde allí hacía dos horas de ida y dos de vuelta
para llegar e irse de Nuñez. La octava división
fue la primera escala de un viaje rápido que pronto lo
iba a depositar en el fútbol grande.
Fanático
de Los Beatles y de la batería, a los 15 años, junto
a un compañero de la matricería en que trabajaba,
se pasaba el día cantando y hasta pensó en formar
una banda de rock, caddie en las varias canchas de golf que había
por su zona, hoy juega muy bien, nada le gustaba más que
el fútbol.
Cuando estaba en quinta, Didi lo llevó al Chaco para jugar
un partido amistoso. River ganó 2 a 1 pero más allá
del resultado el técnico quedó muy conforme con
el Beto.
En agosto
del 71 llegó el gran domingo. Cancha de Atlanta, derrrota
2 a 1 con Atlanta
Uno de los primeros gratos recuerdos fue el 3 a 1 a boca en Racing
cuando River jugó con los pibes contra los profesionales
de boca.
En el 72 lo
llamaron para la selección.
Alonso fue
protagonista de los campeonatos del 75: hizo 20 en el Metro y
7 en el Nacional.
El 12 de agosto
de 1976 fue vendido por más de 59 millones de pesos al
Olympique de Marsela. En el 77 volvió a River.
Solicitado únanimemente por la gente y por la crítica,
más allá de las dudas de Menotti, accedió
a la Selección Nacional que se preparaba para el Mundial.
Jugó el Mundial pero de suplente, se enojó con Menotti
porque según el no jugó de frente, no le dio la
oportuindad que le había prometido.
Fue un año
a Velez y volvió en 1984 para un cierre de campaña
con toda la gloria.
Ganamos el Metro 85-86, la copa y la copa del Mundo.
Una fria tarde
de junio de 1987 ante un Monumental con más de 90.000 personas
se despidió del fútbol.
Daniel Passarella
El Kaiser
Nadie se olvidará
de aquella imagen de Pasarella que recorrió el mundo en
1978: él, capitán de la selección argentina,
en andas de la gente y con la Copa del Mundo en sus manos. El
pibe de Chacabuco, nacido en Alsina 236, una calle de tierra,
el 25 de mayo de 1953, vivía en aquella fría tarde
de junio una de sus horas más gloriosas.
"Daniel, vos vas a jugar en River", le predijo su abuela
Ramona, que era la curandera del barrio. Y se lo dio a él
que era de Boca como toda su familia. Boca, justamente, fue uno
de los cuadros en que se fue a probar y en el que lo rechazaron,
allá por 1970, como antes había ocurrido en Estudiantes,
Independiente y Chacarita. Las puertas se cerraban pero el no
bajaba los brazos, siempre pudo más su amor propio. Cada
vez que escuchaba un NO regresaba a su Chacabuco, donde entre
otras cosas estudió industrial y trabajó desde los
14 años en un corralón de materiales, como su padre
Vicente Uberto, mientras su mamá Elida hacía las
tareas de la casa. También durante dos años fue
cadete en una tienda del centro. Jugó en Argentino de Chacabuco,
como puntero izquierdo y salió tres veces campeón.
Pasó a Sarmiento de Junín y allí de tanto
romperla su nombre comenzó a trascender. Una vez la selección
se presentó en Junín para un amistoso y le pidieron
si podía actuar en reemplazo de Antonio Rosl (lesionado).
"No contestó, yo juego para Sarmiento porque si me
destaco no van a poder decir que fue por mis compañeros".
El tucumano
Raúl Hernández (ex jugador de River y uno de sus
mejores amigos) se lo llevó a Néstor Rossi que en
aquel tiempo dirigía a River. Tenía 20 años
el 23 de enero de 1974 cuando Pipo le preguntó si se animaba
a jugar contra Boca "Discúlpeme que le conteste, yo
me animo a jugar, hay que ver si usted se anima a ponerme"
respondió. Daniel actuó de 3, no dejó mover
al Mane Ponce, pegó un zurdazo espectacular en el travesaño
y fue la figura del superclásico.
River le compró
el pase y en sus primeros tiempos de banda roja dejo el sello
inconfundible de su personalidad, de su marca, de sus goles de
zurda o de cabeza, de tiro libre o penal, ya jugando como segundo
marcador central. Llegó Labruna en el 75 y con él
el Gringo Artico, el 6 titular. El técnico lo quiso ubicar
como 3 y Daniel se negó rotundamente. Empezó la
"guerra" con Labruna que una y otra vez lo mandaba al
banco o a la reserva. Pero Daniel terminó convenciendo
a Labruna y su espalda, rápidamente, empezó a identificarse
plenamente con el 6.
En la Selección
jugó 84 partidos y convirtió 26 goles. Se fue a
Italia para jugar en la Fiorentina y después al Inter.
Pero la selección le tenía reservada una revancha
(tras el fracaso del 82): el 30 de junio de 1985, cuando Perú
le ganaba a Argentina y lo dejaba afuera del Mundial de México,
una espectacular corajeada de Danieldesembocó en el gol
de Gareca y en el empate salvador. Lamentablemente una enfermedad
lo dejó al margen del Mundial 86.
En Fiorentina
cumplió una etapa formidable y hasta alcanzó el
r récord de ser el defensor más goleador en una
temporada de Italia: 11 en el torneo 85-86. Pasó al Inter.
Y también dejó un recuerdo imborrable. En Italia
es respetado hasta la admiración. Volvió a River
para integrar el equipo de Menotti en el campeonato 88-89. Y le
dijo adiós al fútbol activo unos meses después.
Nacía el Pasarella técnico, tan exitoso como exigente
y rígido (En Europa, lo llaman profesionalismo, ironiza)
Como técnico
ganó el primer torneo que disputó y después
vinieron dos más. El trabajo y la disciplina son valores
imposibles de negociar con Pasarella. Es tan respetuoso de eso
que hasta se ganó la fama de duro.
Enzo Francescoli
El Símbolo
" Alguna
vez volveré a River, de eso estoy seguro", dijo cuando
fue a jugar a Francia.
Y allá
anduvo por Racing Matra de París, después en el
poderoso Olympique de Marsella, más tarde en el Cagliari
y por último en el Torino.
Fueron ocho
años de transitar por las canchas europeas. Nunca se olvidó
de la banda roja que vistió por primera vez un viernes
22 de abril de 1983, en la cancha auxiliar del Monumental.
Y volvió el Enzo para dejar bién en claro que las
promesas se cumplen. Volvió para el Apertura 94 y la gente
lo recibió como si nunca se hubiera ido. Volvió
menos explosivo, menos veloz, pero con más oficio, más
panorama, y más ascendencia. Y con dos elementos absolutamente
intactos: el taleto y esa capacidad de gol que siempre los destacó.
Fue goleador y campeón, mejor imposible.
El primer
gol de su retorno fué frente a Argentinos Jrs, pero el
debut fué frente a Nacional de Montevideo por la Supercopa.
Durante ese Apertura hizo 12 goles que lograron batir el récord
de otro compatriota suyo, nada más y nada menos que Walter
Gómez.
Se fué
el Tolo, paso fugaz de Babignton y viene Ramón con quien
lograría muchísimos títulos.
El 96 logró lo que tanto anhelaba: La Copa Libertadores
en la cual hizo 6 goles.
Pero no todo terminó ahí. Ese mismo año River
arrolló en el Apertura y el Enzo llegó nada más
y nada menos que a la cifra de 100 goles en Rosario frente a Central
(convirtió dos goles es día del 5 a 2)
De los 100 goles 59 fueron de jugada, 34 de penal, 7 de tiro libre:
40 en los primeros tiempos y 60 en los segundos.
Y quedaron además 10 en la Libertadores y 9 en la Supercopa.
En el 97 dos
títulos más para El Enzo y además la Supercopa.
Su cifra final de goles fué de 115 conquistas en 198 partidos.
El anuncio
que nadie quería escuchar fue dado en la tarde del 18 de
febrero de 1998. El retiro estaba consumado.
Pero no todo
fue un lecho de rosas en la carrera del Enzo en River. Francescoli
nació el 12 de noviembre de 1961 en el barrio Capurro de
Montevideo. Llegó a Wanderers en el 77 y tres años
después debutó en Primera. Fué campeón
sudamericano con el juvenil uruguayo (1981) en Ecuador y participó
en el Mundial de la categoría en Australia. Con la selección
mayor logró la Copa Nehrú de la India (1982) y la
Copa América (1983). En el 83, a los 21 años llegó
a River.
Desde el momento en que debutó el 24 de abril de 1983 en
el Monumental, victoria 1 a 0 sobre Huracán su evolución
fue constante. El "uruguayo, uruguayo" ya era un grito
conocido, casi familiar. Eso lo conmovía "es muy díficil
ser reconocido fuera del país de uno y lograrlo me hace
sentir muy bien" quién nunca fue tan bien tratado
en Argentina , ni siquiera en Uruguay.
En 1985 ganó el Olimpia, el balón de oro.
Además
de su talento Enzo siempre fue admirado por su humildad, a pesar
de ganar todo y ser un grande en el campo de juego lo era todavía
mucho más fuera de la cancha donde demuestra día
a día la clase de persona que es.
El domingo 9 de marzo de 1986 se consagró campeón
argentino con River, 3 a 0 sobre Velez con un penal suyo en el
último minuto de juego- Fue el goleador del torneo con
25 conquistas.
El 1 de agosto de 1999 fue el día seguramente más
soñado. Fue el día en que 80.000 espectadores colmaron
el Monumental con un único motivo: AGRADECERLE AL ENZO.
Fue el día en que otro uruguayo, el ilustre Walter Gómez
dio el puntapié inicial. Fué el día en que
diseñó el equipo de River con muchos amigos y para
colmo cerró la noche con un pase a Marco y de este a Bruno
para que sellen el último gol de River. Para anunciar que
la dinastía Francescoli continúa.
En esa tarde Enzo recogió algo de lo tanto que había
sembrado en su brillante trayectoria: su partido despedida se
transformó en una fiesta inolvidable para él y para
todo River. El Enzo hombre seguirá caminando por la vida
con la frente bien alta y las convicciones irrenunciables.
El Enzo símbolo estará siempre.
Ariel Ortega
¡Gracias por volver!
La tarde del
sábado 30 de abril de 1994 Ariel Arnaldo Ortega escribió
una de
las páginas más gloriosas de la historia del Club
Atlético River Plate, cuando con una actuación perfecta,
que incluye un golazo, fue el héroe del triunfo frente
a Boca Juniors en La Bombonera por 2 a 0.
Es que habían pasado ocho años, exactamente 2946
días, de la última victoria millonaria en tierra
boquense y además, existía una racha adversa de
resultados que ofendía y provocaba desazón.
Dicen los que saben que los grandes jugadores aparecen en las
más difíciles y éste jujeño, que por
ese entonces tenía 20 años recién cumplidos,
eligió un Superclásico para dejar de llamarse Orteguita.
Jugó en una Bombonera repleta de presión con soltura
y alma de potrero; gambeteó y desparramó rivales
jugando como wing derecho y no se cansó nunca de pedirla
y de resolver en una baldosa. Dejó en ridículos
a Mac Allister (¡pobre colorado!), Navarro Montoya y al
experimentado defensor Juan Simón.
A los 14 minutos de la segunda mitad entró al área
por la punta derecha ¿cuando no? y sacó un latigazo
infernal que se clavó en el ángulo izquierdo de
Navarro Montoya. Luego, siguió nloqueciendo rivales y provocó
la expulsión de Peralta. Más tarde llegaría
el segundo de Hernán Crespo para adornar el resultado.
Ese mismo año, el 11 de diciembre y con un Mundial encima,
Ariel volvió a pisar la cancha de Boca. Esta vez, tenía
a un compañero de lujo a su lado: Enzo Francéscoli.
Nuevamente fue la figura del Superclásico, en aquella inolvidable
goleada por 3-0 que le permitió al equipo de Gallego coronarse
campeón invicto -por única vez en la historia- una
semana después.
El Chango clavó un derechazo desde afuera del área
por encima del cuerpo del mismo Navarro Montoya y colocó
el 2 a 0 parcial. Anteriormente, le habían cometido el
penal que Francescoli luego transformaría en gol.
Claro que
la historia de Ortega no empezó en 1994. Ya desde chiquito
mamó esa pasión por la pelota y se la pasaba pateando
en la canchita Belgrano que estaba enfrente de su casa. Dejó
de lado los estudios tras finalizar el primer año y ni
siquiera amagó, raro en él, con seguir segundo.
Su primer club fue Atlético Ledesma, que era el club más
importante del barrio, y a los 15 años ya estaba en primera.
¨Mi meta era que me pagaran por jugar en la liga de Jujuy¨.
Llegó a River en diciembre de 1990 y se sometió
a una práctica de quince minutos realizada por el director
general de fútbol amateur, Delem. Volvió a Jujuy
y tras dos meses se integró efinitivamente al club en la
sexta división. Disputó once partidos y saltó
a la reserva. Por esos días extrañaba mucho pero
el apoyo de sus padres José y Mirta fue importante para
que se quedase en Buenos Aires.
Debutó
en primera el 14 de diciembre de 1991 -1-0 frente a Platense-
con 17 años y de la mano de Passarella (su padre futbolístico).
De ahí entonces, su vínculo con el hincha quedaría
marcado a fuego.
Ganó
su segundo título (el primero jugando como titular) en
el Apertura 1993. En ese torneo disputó todos los encuentros
y convirtió un gol recordado a Mandiyú de Corrientes
en el Monumental el día de su vigésimo cumpleaños.
Repetiría otra vuelta olímpica en el Apertura de
1994 y dos años más tarde se alzaría con
la Copa Libertadores de América y el Apertura ´96.
Sus notables
actuaciones provocaron su ida al Valencia español, en lo
que fue en ese entonces el pase más caro en la historia
del fútbol argentino: $ 12.130.000.
En el viejo continente desparramó alegría por el
ya nombrado Valencia y luego en Sampdoria y Parma. Ya había
jugado su segundo Mundial en 1998 en Francia.
Hasta que un día decidió volver, como una vez lo
hicieron Ramón Díaz y Enzo Francescoli. Ariel Ortega
emprendió el viaje de vuelta a Núñez porque
en Europa no entienden mucho de gambetas y lujos.
Fue una tarde
lluviosa frente a Rosario Central y fue figura, valga la redundancia,
en la goleada 4-1. Tuvo que esperar tres torneos (tres subcampeonatos)
para alcanzar la gloria nuevamente. Esta vez, retornó como
manija del equipo y no tan pegado a la raya de cal, y se dedicó
a enloquecer a volantes centrales, como a Mauricio Serna el 10
de marzo de 2002. Sí, de nuevo en el mismo escenario -La
Bombonera- y también después de ocho años
sin conocer el triunfo allí.
Tenía
que volver el Burrito de las mil y un gambetas para alterar la
historia y sacarnos de encima una mochila pesada. Sirvió
a Esteban Cambiasso (en el primer gol) y a Ricardo Rojas (en el
tercero). Robó la pelota a Serna en la mitad de la cancha,
la llevó al área rival, la abrió a Zapata
a la
izquierda, la volvió a recibir y dejó solo a Cavenaghi
para que éste dejara a Coudet listo para empalmar el segundo.
Tenía que regresar Ariel para poder gritar en La Ribera.
Posteriormente, River gritó campeón por trigésima
vez pero Ortega tuvo que desembarcar en el Fenerbahce turco, pese
a que era la debilidad del presidente José María
Aguilar. Tenía un contrato muy elevado como para mantenerlo.
Y ahí está deleitando ojos ajenos y esperando seguramente
por otro regreso al club de sus amores.
Ariel, ¡gracias
por volver!, gracias por volver a ganar en la Boca, todos los
riverplatenses lo necesitábamos y hasta la vuelta.
Partidos en
River: 191 (Torneos AFA)
Goles: 54 (Torneos AFA)
Títulos: 6
Último partido: 5 de mayo de 2002 (0-1 vs. Lanús)
Marcelo Salas
El Matador
Cuando era
pequeño, su madre Alicia Melinao siempre lo llevaba a ver
jugar a su padre, así en las canchas de barrio de la sureña
ciudad de Temuco, comenzaba el sueño de Marcelo Salas:
convertirse en un gran futbolista. Pero mucha agua tuvo que correr
bajo el puente antes que Marcelo llegara a ser quien es. Sus inicios,
no están marcados, ni por la gloria ni por la fama de hoy,
pero el camino de sinsabores que ha tenido que recorrer este joven
futbolista, son una muestra de que todo en la vida se puede lograr,
sólo hay que tener la intención, muchas ganas y
quizás también un poquito de suerte.
Marcelo, comenzó su carrera siendo "alcanza pelotas"
del Club Santos de Temuco, pero la agudeza de la mirada de este
jugador, lo llevaron al poco tiempo a convertirse en goleador
del mismo equipo en la categoría juvenil. Eran los años
en que se había propuesto llegar a Santiago y ser titular
de uno de los grandes clubes del balompié chileno.
Su padre,
hincha número uno, y convencido de que Marcelo, era uno
de los grandes, comenzó con las gestiones, muchas veces
infructuosas, que permitieran demostrar el talento de su hijo.
Varias fueron las puertas que tocaron entre ellas la de Colo-Colo,
primera prioridad para Rosember Salas- pero nadie quería
apostar por un desconocido, ¿ no sabían "la
cartita" que se estaban perdiendo.
En 1991, Marcelo
y su padre viajaron a probar suerte a la capital. El equipo de
Universidad de Chile era el elegido. Después de diez minutos
de juego con la reserva le otorgaron la titularidad y comenzaron
los llamados a Temuco para pedir el pase.
La carrera
de Salas recién comenzaba, fue traspasado a Universidad
de Chile por la módica suma de 66 mil 856 pesos y en 8
días pasó a formar parte de la selección
Sub-17. Su sueldo entonces bordeaba los 50 mil pesos. Fueron días
difíciles para Marcelo, tuvo que dejar atrás la
tranquilidad del sur e internarse en la selva de Santiago; dejar
la casa paterna y pasar a ser huésped donde unos primos
santiaguinos.
"Estuve
dos o tres años sin salir para ningún lado y pasaba
metido en la casa, no conocía a nadie". No se demoró
mucho en llegar a la categoría adultos. Vinieron los goles,
sus increíbles pases y el apodo de "Matador".
Dejó de ser el tímido provinciano que viajaba a
la capital en busca de oportunidades. La capital lo obligó
a cuidarse, sobre todo de la prensa, dejó de ser un chico
alegre e ingenuo. Era un ídolo, una de las grandes promesas
del fútbol nacional. Pero como se ha hecho costumbre, todo
lo que es bueno es material de exportación. Los clubes
extranjeros empezaron a fijar la mirada en el "Matador".
Mexicanos, españoles, y más tarde los argentinos
no dejaron de gritar las ofertas para tener a Marcelo entre sus
filas.
Fue entonces
cuando el empresario argentino Gustavo Mascardi, compró
a Salas en 2 millones 800 mil dólares, más o menos
mil 200 millones de pesos, y en poco días lo transfirió
a River Plate por tres millones y medio de dólares. Al
poco tiempo, los buenos pases y, por supuesto los goles, Marcelo
Salas-quien firmó contrato por tres años con el
equipo bonaerense lo situaron en el lugar de honor. Pero nada
fue gratis. Tuvo que dejar su país para lograr el triunfo.
Aunque le advirtieron lo difícil que podía ser.
El se arriesgó. Desde su debut en las canchas trasandinas,
el 15 de septiembre de 1996, la prensa de ese país le ha
dedicado portadas y artículos que no dejan de elogiarlo
y la hinchada le ha demostrado su cariño mediante el canto
a todo pulmón de "Chileno... Chileno". El, agradece
con goles y con la clásica hincada con el índice
apuntando al cielo, como dando gracias a Dios. "Sé
que habrá momentos más difíciles, porque
el fútbol es así. Pero la alegría de ahora
no es comparable a otra cosa. Es mucho lo que significa para mí
y para mi familia". En los últimos meses, los teléfonos
de River Plate no han parado de sonar. Importantes clubes del
viejo continente quiere a Marcelo Salas y lo quieren ya, no importa
cuánto cueste. Él señaló una vez:
"Desde que empecé a jugar al fútbol, yo siempre
tuve en mi cabeza ir a Europa, nunca había pensado antes
pasar por el fútbol argentino. Por eso cuando se dio la
oportunidad la tomé como un desafío. Tenía
mucha confianza. Y espero triunfar antes de cumplir con ese sueño
del pibe´´. Ya triunfó pero Salas jugara en
el River Plate hasta antes del mundial de Francia, ya que fue
transferido al Lazio de Italia el 31 de enero en unas de las operaciones
más costosas de fútbol mundial, que involucra 55
millones de dólares y dejará desde julio al Matador
con el segundo sueldo de Italia (el primero es el de Ronaldo)
. La transferencia
en Argentina significó un desembolso de 20 millones 414
mil dólares: 17 millones 300 mil para River Plate libres
de impuestos; dos millones 595 mil del 15 por ciento para el jugador;
346 mil del dos por ciento para la AFA; 173 mil del uno por ciento
para Futbolistas Argentinos Agremiados. Salas recibirían
un sueldo de 17 millones 500 mil dólares en ocho años,
oficialmente son cinco, el límite permitido en Italia.
Vivirá en una casa cuyo alquiler mensual asciende a 15
mil dólares; así como un auto valuado en 80 mil
dólares. Mascardi recibirá unos tres millones de
dólares de Salas, 15 por ciento de los ingresos. Lazio
desembolsa al fisco italiano unos 17 millones de dólares
en impuesto. Y eso que no se cuenta un seguro de accidente hasta
junio por otros 12 millones 500 mil. Es mucho el dinero que recibiría
Salas y hay que pensar que Marcelo tiene sólo 24 años.
Salas fue
coronado como "Rey de América" en el hotel Victoria
Plaza de Montevideo, que se vistió de fiesta para recibir
a los 520 invitados de los 52 piases que votaron en la encuesta
denominada "América y Europa le responden a El País"
realizada por ese medio uruguayo. A la ceremonia, además
asistieron cerca de un centenar de periodistas. El salón
denominado de "Ball Room", que fue el escenario de la
entrega, se llenó de aplausos al ser nombrado el jugador
chileno. Ante el reconocimiento, los integrantes de la delegación
nacional: Ricardo Abumohor, Alfredo Asfura y Nelson Acosta tampoco
ocultaron su orgullo por el delantero criollo. Entre los asistentes
a la fiesta había entrenadores, jugadores activos y ya
retirados, árbitros y dirigentes, y todo coincidían
en alabar las condiciones innatas del goleador chileno. Salas
además de la medalla que lo consagra como "Rey de
America", recibió el "Balón de Oro"
como el mejor jugador del continente y un flamante auto Toyota
Tercel 1998. Si bien este no es el primer reconocimiento con que
lo distinguen, sin duda es uno de los más importante de
su carrera.
SU LLEGADA
A RIVER:
Dos veces campeón con Universidad de Chile, a estas alturas
los objetivos de Marcelo Salas habían crecido sustancialmente.
El plano interno no bastaba. Era necesario consagrarse fuera del
país. El año no partió bien en lo grupal,
al quedar la selección Sub 23 eliminada en los Preolímpicos
de Mar del Plata, aunque el Matador demostraba su efectividad
con cuatro anotaciones. Se anunciaban dos grandes desafíos:
la copa Libertadores y la eliminatorias mundialistas para Francia
98. En el torneo de clubes, Salas fue la clave en la gran campaña
de Universidad de Chile, sólo detenida en semifinales por
River Plate, a la postre campeón y fundamental en su destino.
Salas se cruzaba con los Millonarios, iniciando de esta manera
la historia actual. Pudo ir al Boca Juniors, pero Carlos Bilardo
dio una razón para el no: "Nunca un chileno ha triunfado
en Argentina". Gran equivocación del doctor. Marcelo
Salas asomó en River Plate y se ganó el corazón
y respeto de la hinchada de inmediato cuando en su primer partido
como titular, frente a Boca Juniors, anotó la cifra del
empate parcial a un gol.
A pesar de
que inexplicablemente no fue titular, sus apariciones resultaron
determinantes en la conquista del Apertura 96. Imborrables son
sus dos goles a Vélez Sarsfield, cuando desparramó
al meta Pablo Cavallero, entregándole a River aquella corona,
tres días después que con la selección igualara
frente a Argentina en el Monumental de River. Eran días
felices en la Roja donde anotaba goles a Ecuador y Uruguay, aportaciones
claves para la clasificación a Francia.
Javier Saviola
"Si fuera por mi, yo en River me quedo toda mi vida"
Toda su vida
se declaró hincha fanático de River, cumpliendo
su sueño de vestir la casaca del Millo el día de
su debut, el 18/10/98, frente a Gimnasia de Jujuy. Este partido
terminó 2-2 y Saviola marcó el segundo tanto de
la Banda.
Un día
que la Rata nunca olvidará será el 12/12/99 (un
día despues de haber cumplido 18 años), ya que marcó
dos goles en el triunfo ante Ferro, River se afianzó en
lo mas alto de la tabla, Javier alcanzó a palermo en la
tabla de goleadores y la hinchada Millonaria le cantó un
FELIZ CUMPLEAÑOS, desplegando una enorme bandera felicitandole.
"Saviola es el mejor delantero del futbol argentino",
Ramon Diaz, noviembre 99
Javier Pedro es, como dice Lito, el ultimo guapo del Bajo Belgrano,
que domingo a domingo, alegraba a la hinchada Millonaria. Todos
sabemos que la Rata fue el goleador del torneo apertura 99, con
15 tantos; convirtiendo goles de todos los tipos y colores (de
zurda, de derecha, de cabeza, de chilena, de taco, etc).
Sus goles son siempre GOLAZOS.
Además, se consagró goleador del Mundial Sub-20,
al marcar 11 tantos en 7 partidos. Así se convirtió
en el máximo artillero en la historia de los mundiales
juveniles. Es ídolo total de la hinchada riverplatense,
y con 19 años, ya se metió en la historia grande
del glorioso River Plate.
Hasta el 12/11/02, lleva convertidos 46 goles por torneos de AFA,
9 goles por Copas Libertadores y 3 goles por Copa Mercosur. Jugando
para el Barca marco 26 goles (7 en la Champions League y 19 en
la Liga). Con la Selección Argentina Sub-20 anoto 11 goles.
Recientemente fue transferido al Barcelona de España. Las
únicas palabras que tenemos los hinchas son de agradecimiento.
SUERTE JAVIER!!!!!!!!!!
"Es un
gran jugador. Lo veo y se me pone la piel de gallina. Tiene la
calidad de un volante conductor de equipo y a la vez define como
Van Basten", Diego Maradona, julio 00
"Me duelen
todos los goles que me hacen. Por ejemplo, los de Saviola, que
me tiene de hijo...", Oscar Cordoba, arquero de boca, octubre
00
Todo el mundo debe saber que la Rata fue elegido por el prestigioso
diario uruguayo "El pais" como el mejor jugador de América
en el año 99. Este premio lo han ganado jugadores de la
clase de Francescoli, Salas, Chilavert y Romario.
Actualmente,
Javier es el 12 avo goleador del fútbol argentino en actividad.
Los casi 26
millones de dolares que pagó el Barca por su pase son record
absoluto para el fútbol argentino.
El Conejo
fue una figura excluyente del ultimo mundial ganado por Argentina,
en donde demostró toda su categoría. Marcó
11 goles (record total) en 7 partidos, se consagró goleador
del torneo y gano el balón de oro al mejor jugador. Realmente
dio gusto verlo jugar!!!. Además, hay que aclarar que en
la final contra Ghana, llevó la cinta de capitán.
Javier Saviola
y Pablo Cesar Aimar formaron una dupla letal, dando catedra en
cualquier cancha en la que se presentaban (ademas, son íntimos
amigos y compartían, entre otras cosas, el fanatismo por
el millo y los cuartos en las concentraciones). Ahora, el compañero
de la Rata en las concentraciones es su ídolo de toda la
vida Ariel Arnaldo Ortega. Debe ser un sueño para Javier
estar jugando al lado del Burrito, jugador al que toda su vida
admiró. Es más, en el cuarto de la Rata, todavía
hay colgado un poster de Ariel Ortega !!! Y encima se entienden
a la perfección... cuando arrancan, nadie los puede fenar
y despliegan poesía por todo el campo de juego. Gracias
Ortega nuevamente por tu vuelta y por amar tanto a River Plate
!!!!!
Frases dichas
por Saviola:
"Mi sueño
es jugar un mundial", Diario Ole, agosto 99
"Con
Pablo nos entendemos a la perfección", Diario Ole,
octubre 99
"A Ramón
le voy a estar agradecido por el resto de mi vida", Diario
La Nacion, septiembre 99
"Si fuera
por mi, yo en River me quedo toda mi vida", Radio River Monumental,
enero 00
"Mañana
te dedico dos goles", esto me lo dijo a mi, el día
antes del River 4 - Belgrano 3, y efectivamente Javier convirtió
dos tantos en ese partido, septiembre 99
"Mi ídolo
es el Burrito Ortega", Diario Ole, agosto 99
"El día
del debut, Arzubialde me pegó una patada y quedé
revolcandome por el piso un buen rato. Me dijo: LEVANTATE PENDEJO
DE MIERDA. yo me quedé mirandolo, como diciendo: para que
recién empiezo...." , revista El Grafico, diciembre
99
"El gol
de River que más grité como hincha fue el segundo
de Salas contra el San Pablo, por la final de la Supercopa",
revista El Grafico, diciembre 99
"De mi
primera vez en el amor no voy a dar muchas precisiones, solo que
fue buena, en la casa de una chica, no en mi casa ni en ningun
lugar extraño", revista El Grafico, diciembre 99
"Las
cosas que hace este pibe...!!!", aludiendo al Cai Aimar,
diario ole, mayo 00
"Por
ahí yo estaba acostumbrado a jugar de otra forma con el
técnico anterior. Al haber sido delantero, Ramón
Diaz quizá me exigía más que Gallego, pero
soy el mismo jugador, aunque no hice tantos goles en este campeonato",
después de que el gran Ramón dijo que Gallego no
lo aprovechaba bien al Conejo, Diario La Nacion, junio 00
"Mi sueño
es que me dirija Diego (Maradona)", revista mistica, julio
00.
"La última
vez que lo vi, Diego me dijo que cada vez que saliera a la cancha
intentara divertirme. Nunca me voy a olvidar de sus palabras",
revista mistica, julio 00.
"Estoy
muy tranquilo en River, que es uno de los mejores clubes de la
Argentina y del mundo. Es como mi segunda casa, y , por ahí,
en el fondo del corazón uno quisiera quedarse para siempre,
pero también tengo claro que alguna vez me gustaría
ir al fútbol europeo. Lo ideal sería seguir dos
o tres años más, pero nunca se sabe. Lo que tengo
claro es que si me voy al exterior, tiene que ser para triunfar,
no para probar suerte", revista mistica, julio 00.
"Perder
la copa nos hizo poner las pilas", revista River Campeón
(Ole), julio 00.
"El público
de River es muy exigente y no nos hubiera perdonado la derrota
contra boca si no ganábamos este torneo. Fue una gran virtud
que hayamos salido adelante tras haber perdido en una semana con
boca y Unión", revista River Campeón (Ole),
julio 00.
"Los
dos técnicos fueron muy importantes para mi. Ramón
Diaz, por haber sido delantero, me enseño bastante y Gallego
es muy exigente aunque te da mucha libertad para jugar. A los
dos les estoy agradecido", revista River Campeón (Ole),
julio 00.
"Yo era
alcanzapelotas y hacía lo imposible por ver a Francescoli
y a Ortega. Me fijaba en lo que hacían ellos, trataba de
imitarlos. Y ahora todo eso me pasa a mi.", diario Clarin,
julio 00.
"Yo se
que si pierdo la humildad, pierdo todo. Vivo pensando en no cambiar.
Si me pongo a pensar en todo lo que me pasó en River, me
vuelvo loco", diario Clarin, julio 00.
"Aimar
me hace sentir bien dentro de la cancha. Pablo puede desequilibrar.
El simplifica las cosas", diario Ole, octubre 00.
"¿Cuatro
que? Nos sentiriamos mas comodos si se hablara de todos. Acá
no se juega con cuatro", diario Ole, octubre 00.
"Cuando
era alcanzapelotas, me fijaba mucho en lo que hacia Ariel. Estar
con el es un sueño", diario Ole, octubre 00.
"Representar
a mi país es una de las cosas más lindas que me
pasaron. Eso es impagable, ¿no?", diario Ole,
octubre 00.
"Cuando
crezca un poco y sepa que me tengo que ir, me voy. Me habría
gustado saber más del tema", diario Ole, octubre 00.
"Ahora
estoy un poco más maduro, pero con las mismas ganas que
tenía cuando empezé. Eso es lo bueno, no se me fueron
las ganas de jugar. Y muy contento... En estos dos años
pude lograr el Bicampeonato", diario Ole, octubre 00.
También
hay palabras y consejos de jugadores, ex jugadores y la voz del
gran Ramón.
"Una aparición explosiva. Tiene un pique de tres cuartos
arrollador. Sabe mucho con la pelota y en el área es mortífero.
Lo que más me asombra es su calidad para definir. No hay
muchos jugadores en el mundo con su frialdad para hacer lo mejor
cuando esta frente al arco" dijo Astrada
"Se que
siempre Saviolita me nombra como a su ídolo, se lo oi decir
en varios reportajes. Pero no es por eso que tengo un gran cariño
futbolístico y humano por él. La verdad que me encanta
su forma de jugar, la explosión que tiene en los piques.
Además, siempre encara directo al arco, nada de irse para
los costados. Otra cosa que me impresionó fue su evoloución
en casi un año de primera. No es común que un pibe
de 17 años estalle y se adapte tan fácilmente a
un ritmo tan exigente. Pero Javier pudo, lo que habla de su gran
capacidad.
Lamentablemente no lo pude ver mucho en vivo pero si me acuerdo
que hace unos meses, cuando pase por el Monumental a saludar al
utilero Pichi Quiroga y a otra gente del club, me crucé
con él y estuvimos hablando un poquito. Me encanta como
juega, es muy rápido, tiene una habilidad bárbara
y también lo noto muy frío para definir. Me asombró
su poder de gol. Con un jugador de esas caracteristicas cualquier
equipo arranca con ventaja, y hay robo. Y eso es con lo que conto
River: individualidades desequilibrantes (como la de Saviolita)
para quedarse con un nuevo título", dijo Ortega
"El tenía
10 años, y nosotros 17. Sin embargo jugaba con nosotros
y nos pasaba como si nada. Era tan gracioso todo que casi siempre
teníamos que parar los partidos porque la abuela le traía
el vaso de leche y hasta que no se la tomaba toda no seguíamos"
dice Sebastian Cantiani, preparador físico que trabaja
en el gimnasio de River desde hace 5 años y tutor de Javier
desde que era un bebe.
Apenas lo
vio, Adolfo Pedernera se entusiasmo con el quiquitín al
que le llevaban dos cabezas. Fichó en River, pero en Novena
no jugaba mucho y casi se lo lleva para San Lorenzo.
"Quiero
que estés tranquilo, vos sos muy chico y aca las responsabilidades
las tienen todos esos jugadores experimentados que ves ahi. Asi
que anda y mostrá lo que sabes porque yo y los jugadores
te bancamos a muerte", le dijo el Pelado Diaz en el momento
de ingresar al campo, el día del debut.
"A ver
si bailas a los jujeños como lo hacés en todas las
prácticas", le dijo Hernan Diaz el día antes
del debut. Revista River Campeón de Ole, diciembre 99
"Es un
Houseman moderno. Para sus marcadores es muy complicado averiguar
que va a inventar", Eduardo Berizzo, Revista River Campeón
de Ole, julio 00.
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